Las quemaduras son parte de la vida diaria, ya sea al cocinar o al realizar diferentes laborales, los accidentes siempre ocurren y una quemadura puede dificultarnos y entorpecer la realización de diferentes tareas simples como bañarse o incluso vestirse. Si bien es bueno ser cuidadoso, estar un paso más adelante y tener a disposición diferentes maneras para curar una quemadura es siempre útil, especialmente si hay niños pequeños.

Las quemaduras leves son las que más ocurren y de este tipo de quemadura es del que hablaremos, ya que otro tipo de quemadura requiere la opinión de un médico y cremas recetadas que permitan la rápida reconstrucción de piel, calme o dolor y evite infecciones. Las quemaduras leves son aquellas que suponen lesión de tejido por calor pero no supone ningún riesgo ya que la exposición al calor ha sido corta.

Siempre que se sufra una quemadura, hay que lavar la herida de manera inmediata con agua fría. Luego, es recomendable hidratar la herida. Puedes usar una crema hidratante sin alcohol, aceite de cocina, aloe, yogur o incluso una rodaja de patata limpia sobre la herida. Luego, puedes cubrir la quemadura para no exponerla a la suciedad ni a más calor, realizando limpiezas diarias hasta que el tejido esté completamente recompuesto.

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